La energía solar se presenta como una de las alternativas más limpias para el futuro sostenible, y no lo digo yo, es una cuestión de datos y hechos, por eso vamos a analizar los 7 principales beneficios de la energía fotovoltáica para el medio ambiente.

El paradigma actual, provocado por nuestra manera de explotar el medio ambiente, nos revela que la manera de obtener los recursos nos llevaría a un futuro insostenible, y si no cambiamos nuestra manera de pensar y actuar, puede tener graves consecuencias para todos.

Son muchos los que han cobrado conciencia de esta situación, y la carrera por conseguir medios sostenibles para obtener energía ha comenzado, los avances en materia de investigación son muchos, y cada día que pasa es más asequible disponer de sistemas de autoconsumo no contaminantes y sostenibles.

Estas son las principales ventajas de la energía fotovoltaica, ¿las conoces?

1. Renovable e inagotable.

El sol vierte anualmente una cantidad de energía que representaría 4.500 veces la energía que consumimos, lo que significa que disponemos de una fuente de energía abundante y renovable.

Además, el sol pretende estar entre nosotros millones de años, y la energía que vierte a diario sobre el planeta es mucha más de la que necesitamos para abastecer nuestras necesidades, el reto es diseñar sistemas que aprovechen al máximo este recurso.

La tecnología solar aprovecha la radiación solar obtenida del sol, y sus células fotovoltáicas y los sistemas de autoconsumo transforman esta energía en electricidad, permitiendo que podamos consumirla en viviendas unifamiliares, particulares o con fines energéticos industriales.

2. Evitar el cambio climático.

Entre otros beneficios para el medio ambiente, la energía solar ayuda a disminuir las emisiones de CO2, evitando la emisión de gases contaminantes y nocivos para el ser humano y la vida en el planeta.

Estos gases, son producidos directamente por la dependencia que tenemos en los combustibles fósiles para generar energía, los cuales generan elevados niveles de dióxido de carbono y contaminación, y es uno de los principales responsables del cambio climático.

La huella de carbono que la tecnología solar deja sobre el planeta es de 2,1 gramos, siendo 14 veces menor que la de otras energías renovables. Dentro de estos datos, se recogen todas las emisiones producidas durante todo el proceso de fabricación, como la obtención de los materiales para su fabricación, hasta transporte o fabricación.

3. Evita la degradación ecológica.

La energía solar genera un impacto ambiental mucho más reducido que sus hermanas renovables, ya que, por su capacidad de adaptación al entorno, por sus materiales, y por su forma de obtener energía, esta tecnología apenas genera impacto en el entorno donde se instala.

4. Disminuye los riesgos para la salud.

Las emisiones de CO2 no solo provocan el cambio climático o el efecto invernadero, también son nocivas para la vida en el planeta. Los gases se generan al quemarse los combustibles fósiles, y la presencia alta de estos gases se ha relacionado directamente con diferentes problemas respiratorios y cardíacos.

La energía solar contribuye a que tengamos un aire más limpio, reduciendo los óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre y otros materiales nocivos, que representan un riesgo para la vida y causan muchos problemas en la salud de las personas.

5. Beneficia la biodiversidad.

Las áreas donde se encuentra las instalaciones solares, no solo no afectan a la vida en el ecosistema donde se encuentra, si no que en muchas ocasiones el propio panel es un refugio para algunos animales.

Algunos estudios desarrollados en torno a instalaciones solares en entornos naturales, muestran como especies de plantas y animales se integran en torno a los paneles en parques fotovoltáicos, sin que estos afecten en su correcto desarrollo y expansión.

Por otro lado, los parques solares favorecen el asentamiento de especies raras autóctonas, ya que el suelo se mantiene intacto, sin fertilizantes o pesticidas utilizados en grandes extensiones para uso agrícola (para garantizar la producción por otro lado.

No obstante, queda matizar, que para que todos estos escenarios se den, las instalaciones se deben colocar en los lugares indicados, y que su instalación no requiera la eliminación o deforestación, o elimine terrenos bajo protección medioambiental. un riesgo real si las renovables se convierten en una burbuja.

6. Accesible.

El desarrollo tecnológico y las campañas políticas orientadas a favorecer las renovables, hacen que el precio actual de una instalación de autoconsumo hoy en día sea mucho más asequible.

Esto hace que cada día sea más natural ver placas solares en los techos de viviendas unifamiliares, comunidades de vecinos, y otros tipos de instalaciones para uso particular.

En el sector industrial queda mucho por hacer y avanzar, pero es de esperar que en los próximos años el uso de la energía solar se extienda en la industria, sobre todo teniendo en cuenta todos los beneficios de ahorro y consumo que pueden suponer en una empresa, tanto grande como pequeña.

7. Aprovechamiento de excedentes generados de energía.

Los cambios legislativos en torno a la energía solar y el impuesto al sol, hacen que hoy en día sea posible disponer de instalaciones conectadas a la red o independientes, y en cualquiera de estos casos, el uso de baterías permite que aprovechemos los excedentes generados en horas del día donde se puedan producir picos de producción.

La compensación simplificada, en instalaciones conectadas a la red, permite que toda la energía que no consumimos se vierta a la red, y se compense sobre la siguiente factura, lo que puede suponer un ahorro de hasta un 70%.

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